El canciller de Bolivia, Fernando Aramayo, anunció este martes que emprenderá un viaje oficial a Chile con el objetivo de suscribir acuerdos orientados a restablecer las relaciones diplomáticas entre ambos países, cortadas formalmente desde 1978. El anuncio se produce en medio de un proceso de acercamiento que incluyó la asistencia del presidente chileno Gabriel Boric a la investidura del presidente boliviano Rodrigo Paz, y el diálogo diplomático creciente en los últimos meses.
Una visita con significado histórico
Según declaraciones del jefe de la diplomacia boliviana, Aramayo viajará a Santiago para consolidar una agenda de trabajo que se ha venido construyendo desde finales de 2025. Este será el primer viaje oficial de una alta autoridad boliviana al vecino país bajo el gobierno de Rodrigo Paz, y busca concretar el anunciado restablecimiento de relaciones que ambos gobiernos han planteado como una prioridad de política exterior.
La presencia de Boric en Bolivia en noviembre de 2025, donde se reunió con su homólogo boliviano y enfatizó la voluntad de fortalecer vínculos entre ambas naciones, simboliza un giro respecto a décadas de estancamiento bilateral.
Antecedentes del distanciamiento diplomático
Bolivia y Chile no mantienen relaciones diplomáticas plenas desde 1962, aunque han existido excepciones breves en la década de 1970. El motivo principal del distanciamiento está ligado a disputas históricas, especialmente la reivindicación marítima de Bolivia tras la Guerra del Pacífico, así como otros desacuerdos políticos y soberanos que marcaron la relación durante décadas.
Según informó Cancilleria Bolivia, en años recientes, ambos países han incrementado el intercambio técnico y el diálogo bilateral, con reuniones en materia de comercio exterior, pasos fronterizos y coordinación en temas de seguridad y migración.
Posibilidades de cooperación y desafíos
La iniciativa de restablecer relaciones diplomáticas se inscribe en una nueva etapa de la política exterior boliviana, que busca mayor diálogo con los países vecinos y una cooperación más fluida en áreas como comercio, transporte y desarrollo fronterizo. Además, existen acuerdos previos como la supresión de visas diplomáticas entre autoridades de ambos estados, que apuntan a facilitar movilidad y contacto institucional.
A pesar de este impulso, el desafío de reconciliar temas sensibles —como la histórica demanda marítima boliviana— persiste, y las negociaciones que emprenderá Aramayo serán clave para definir el camino hacia una normalización diplomática plena.
Relevancia para la región
El restablecimiento de relaciones entre Bolivia y Chile podría tener un impacto significativo en la estabilidad y cooperación regional. Más allá de la política bilateral, la coordinación podría influir en temas como integración económica, flujo comercial y gestión de fronteras comunes, beneficiando tanto a Bolivia como a las comunidades fronterizas de ambos países.
Conclusión
La próxima visita del canciller boliviano a Chile representa un hito potencial en las relaciones entre ambos países tras casi cincuenta años de distanciamiento diplomático formal. Con una agenda centrada en acuerdos concretos y diálogo político, el viaje de Fernando Aramayo busca materializar la voluntad expresada por ambos gobiernos de avanzar hacia una nueva etapa de cooperación y entendimiento mutuo.