El ministro de Gobierno, Marco Antonio Oviedo, encendió las alarmas este 19 de marzo de 2026 al advertir que grupos con capacidad de generar violencia se están asentando en Bolivia, especialmente en Santa Cruz. La alerta surgió tras la captura de siete ciudadanos extranjeros cinco colombianos y dos ecuatorianos presuntamente vinculados al entorno del narcotraficante uruguayo Sebastián Marset.
Según Oviedo, las investigaciones preliminares revelan que estos individuos no solo operaban como anillo de seguridad del capo, sino que tenían como objetivo concreto ejecutar actos de violencia en territorio boliviano. La autoridad también señaló directamente al exministro de Gobierno Eduardo Del Castillo, atribuyendo a su gestión una actitud de «permisividad» y «encubrimiento» frente al avance del crimen organizado transnacional.
Siete extranjeros capturados: el primer anillo de seguridad de Marset en Bolivia
La detención de cinco colombianos y dos ecuatorianos marcó un punto de inflexión en la investigación del caso Marset en Bolivia. De acuerdo con las autoridades, estos individuos formaban parte de una estructura altamente organizada que operaba directamente al servicio del narcotraficante uruguayo Sebastián Marset, uno de los capos más buscados de América del Sur.
El ministro Oviedo confirmó que las pesquisas iniciales apuntan a que el grupo no se limitaba a tareas de protección personal, sino que tenía instrucciones de perpetrar actos de violencia en Santa Cruz. «Las investigaciones preliminares nos dan como resultado que querían hacer actos de violencia acá», declaró en una entrevista con la red Unitel.
El rol del exmilitar colombiano: un perfil que eleva la alerta
Entre los siete detenidos destaca la figura de un exmilitar colombiano identificado como líder operativo del grupo. Su presencia evidencia el nivel de sofisticación y peligrosidad de la organización, con capacidades que van más allá del crimen común y que se acercan al perfil de grupos paramilitares o mercenarios al servicio del narcotráfico.
Oviedo apunta a Del Castillo: «Permisividad» y «encubrimiento» en la anterior gestión
El ministro de Gobierno no esquivó la responsabilidad política y apuntó directamente a la administración anterior. Señaló que durante la gestión del exministro Eduardo Del Castillo existió un «nomeimportismo» y un «encubrimiento» deliberado frente al avance de estas estructuras criminales en suelo boliviano.
Esta acusación abre un debate político de fondo: ¿cómo lograron estos grupos instalarse en Bolivia sin que las autoridades de entonces tomaran medidas efectivas? La pregunta cobra más relevancia considerando que Marset ya era una figura conocida por los organismos de inteligencia internacionales.
El narcotráfico como herramienta de miedo: la estrategia detrás de los grupos violentos
Oviedo describió el fenómeno en términos más amplios: el narcotráfico transnacional no solo busca controlar rutas o mercados, sino imponer un clima de terror tanto en la población civil como en las propias fuerzas del orden. Esta táctica, bien documentada en países como México, Colombia y Ecuador, estaría llegando con mayor fuerza a Bolivia como parte de la expansión de redes criminales asociadas a figuras como Marset.
Bolivia frente al crimen organizado transnacional: un desafío estructural
El caso Marset y la detención de este grupo de extranjeros desnudan una realidad que ya no puede ignorarse: Bolivia se ha convertido en un territorio de interés para el crimen organizado internacional. La posición geográfica del país, su frontera con Brasil, Argentina, Perú, Chile y Paraguay, y las históricas deficiencias institucionales en materia de seguridad lo hacen vulnerable a la penetración de estas redes.
Desde el gobierno actual, la captura de estos siete individuos se presenta como un golpe al entramado criminal. Sin embargo, los propios dichos del ministro Oviedo revelan que el camino para desmantelar estas estructuras será largo y complejo.