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Chile endurece el control en su frontera con Bolivia: zanjas, militares y barreras físicas bajo el Plan Escudo Fronterizo

El gobierno del presidente José Antonio Kast pone en marcha una serie de medidas sin precedentes para frenar la migración irregular en el norte del país, generando debate en Bolivia y tensión diplomática entre ambas naciones.

Apenas asumido el cargo, el presidente de Chile, José Antonio Kast, convirtió la frontera norte del país en el escenario central de su política de seguridad. Mediante la firma de seis decretos al inicio de su gobierno, tres de ellos orientados al resguardo del territorio norte y al combate de la migración irregular en la frontera con Bolivia, el mandatario chileno puso en marcha el denominado Plan Escudo Fronterizo, una estrategia que combina obras físicas, despliegue militar y tecnología de vigilancia avanzada.

Las medidas, que incluyen la excavación de zanjas, la construcción de barreras y la declaración de zonas militares, han generado un intenso debate tanto dentro de Chile como en Bolivia, en un momento en que ambos países exploraban un posible acercamiento diplomático.

El Plan Escudo Fronterizo: qué contempla y cómo se implementa

El plan contempla incrementar la extensión de la zanja fronteriza actual —que abarca tres kilómetros— a más de 30.000 metros en una primera etapa, según el ministro del Interior y Seguridad Pública, Claudio Alvarado. Esta es solo una de las aristas de una estrategia que, según las autoridades chilenas, busca ser integral.

Las obras comenzaron en la región de Arica, cerca del complejo fronterizo de Chacalluta, con maquinaria pesada excavando zanjas de tres metros de profundidad. Además, se establecerá una franja de exclusión de 10 kilómetros donde las personas sin documentación podrán ser detenidas y expulsadas.

Tecnología, militares y nueva institucionalidad

La estrategia contempla cuatro ejes: protección fronteriza, coordinación institucional, modernización tecnológica con cámaras térmicas y biometría, y fortalecimiento de medidas legales para la reconducción migratoria.

Kast designó al vicealmirante en retiro Alberto Soto Valenzuela como comisionado presidencial para la Macrozona Norte, cuya tarea es coordinar el control migratorio y la persecución de delitos transnacionales. El ámbito de acción abarca las regiones de Arica y Parinacota, Tarapacá y Antofagasta.

En cuanto al personal, este se ha duplicado en las últimas dos semanas, con la meta de cubrir los objetivos definidos en la primera fase de la estrategia, mientras que el objetivo inmediato es elevar la vigilancia de 50 a 75 puntos irregulares sobre un total de 90.

El contexto: migración irregular y seguridad en el norte de Chile

Según datos oficiales de Chile, cerca de 180.266 bolivianos viven en ese país, lo que representa menos del 10% de los extranjeros residentes. El Instituto Nacional de Estadística estima que existen cerca de 337.000 extranjeros en situación irregular.

Parlamentarios de regiones del norte, como el diputado Sebastián Videla, apoyan las acciones para vigilar pasos ilegales usados por el crimen organizado y frenar a los «chuteros» que trasladan vehículos robados a Bolivia.

Reacciones en Bolivia: entre la diplomacia y la preocupación

Las medidas chilenas cayeron en un momento políticamente delicado. Los presidentes Rodrigo Paz y José Antonio Kast habían manifestado su interés en renovar los vínculos entre ambas naciones tras casi 50 años de alejamiento diplomático.

Para el analista político Raúl Peñaranda, la noticia del control fronterizo cayó como «un balde de agua fría» en medio de los anuncios sobre el posible restablecimiento de relaciones diplomáticas.

El canciller boliviano Fernando Aramayo respondió con cautela: «Lo respetamos; no vamos a ir por encima de la soberanía de los pueblos; necesitamos conversar estos temas y evitar que esto se lea desde una perspectiva negativa».

La tensión histórica de fondo

La disputa entre ambas naciones gira en torno al reclamo boliviano de acceso soberano al océano Pacífico, perdido en una guerra con Chile en 1884, distanciamiento que se profundizó a raíz de la demanda marítima interpuesta por Bolivia ante la Corte Internacional de Justicia en 2013.

Un plazo de 90 días para mostrar resultados

El gobierno chileno aseguró que en los próximos 90 días espera mostrar resultados tangibles en la región norte, tanto en el avance de las obras como en el reforzamiento de las capacidades de control y vigilancia. El presidente Kast fue contundente al respecto: «Este es solo el comienzo», afirmó el mandatario.

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