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Bloqueos paralizan industrias oleaginosas en Bolivia: sin acopio ni entrega, la molienda se detiene en 2026

La Caniob advierte que 1.200 camiones están varados en carreteras y que el país deja de percibir más de 150 millones de dólares en divisas por exportaciones frenadas.

Los bloqueos de carreteras que afectan a Bolivia desde hace casi un mes golpean con fuerza al corazón agroindustrial del país. La Cámara Nacional de Industrias Oleaginosas de Bolivia (Caniob) informó que las plantas procesadoras de soya han detenido la molienda porque ya no tienen capacidad de almacenamiento para los subproductos generados, ni vías para distribuir lo producido hacia el mercado interno o hacia puertos de exportación. La crisis coincide con el cierre de la cosecha de verano, el período más sensible del ciclo productivo.

Plantas paralizadas en plena cosecha de verano

La Cámara Nacional de Industrias Oleaginosas de Bolivia (Caniob) confirmó este viernes que las industrias procesadoras de soya han suspendido operaciones de molienda ante la imposibilidad de movilizar tanto la materia prima entrante como los productos terminados. La causa directa son los bloqueos instalados en distintas carreteras nacionales, que cortan la cadena logística en ambos sentidos.

«Ya no están moliendo más las industrias; están parada la molienda porque no tienen dónde meter el producto y no hay forma de entregarlo», afirmó Jorge Amantegui, presidente de la Caniob, en declaraciones a Unitel.

La paralización se produce en un momento crítico: el cierre de la cosecha de verano, que normalmente representa el pico de actividad para la agroindustria soyera del departamento de Santa Cruz y de la región oriental del país.

Subproductos sin salida: el problema de la cascarilla

Además del grano de soya y los productos terminados, la detención de operaciones obedece a un problema técnico y de seguridad específico: la acumulación de cascarilla, el subproducto residual que se genera en grandes volúmenes durante el proceso de molienda y que no puede almacenarse indefinidamente.

«Hay un producto que es la cascarilla y que no se puede acopiar porque son grandes volúmenes; es muy peligroso por el tema de que es combustible y puede tener alguna reacción y encenderse», explicó Amantegui.

Este riesgo operativo convierte la suspensión de molienda en una medida obligada y no solo en una decisión comercial. Mientras las carreteras permanezcan bloqueadas, no existe posibilidad técnica ni logística de retomar el procesamiento.

1.200 camiones varados y más de 150 millones de dólares comprometidos

La magnitud del impacto económico comienza a dimensionarse en cifras concretas. Según la Caniob, más de 1.200 camiones cargados con productos de exportación permanecen varados en rutas nacionales, sin posibilidad de llegar a los puntos de despacho.

«Estamos hablando de más de 150 millones de dólares que pierde el país por ingreso de divisas», señaló el ejecutivo, quien advirtió que la situación pone en riesgo el cumplimiento de contratos internacionales ya firmados.

Bolivia es uno de los principales exportadores de aceite de soya y sus derivados en América del Sur. Cualquier interrupción prolongada del flujo exportador no solo afecta a las empresas del sector, sino también a la disponibilidad de divisas en una economía que atraviesa una escasez crónica de dólares.

Desabastecimiento en el mercado interno: avicultura y ganadería en alerta

El impacto no se limita a las exportaciones. La interrupción en la distribución de harina de soya y aceite crudo afecta directamente a los sectores pecuario, avícola y porcicultor, que dependen de estos insumos para la producción de alimento balanceado.

«No podemos entregar los productos al mercado interno, que lo necesita el sector pecuario, avícola y porcinocultor, y de ahí los problemas de desabastecimiento que se ven en La Paz y en el occidente», explicó Amantegui.

Esta dificultad de abastecimiento se suma a las alertas ya registradas en las últimas semanas desde el sector avícola de Cochabamba, donde se reportaron muertes masivas de pollos en granjas por falta de alimento. La cadena agroalimentaria muestra síntomas de tensión en múltiples eslabones.

Costos fijos sin producción: las empresas asumen pérdidas mientras esperan una solución

A la paralización operativa se agrega la carga financiera de mantener los establecimientos activos sin producir. Las empresas del sector continúan cubriendo nóminas salariales, consumo eléctrico y costos básicos de funcionamiento, aun con las plantas detenidas.

La Caniob espera que las autoridades encuentren una solución a la brevedad a los bloqueos, que ya superan las tres semanas de duración. La institución no precisó un plazo máximo de sostenibilidad para la situación actual, pero la acumulación de cascarilla y la pérdida de contratos de exportación configura un escenario de deterioro acelerado si la crisis de movilidad se extiende.

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