La Cámara Nacional de Comercio (CNC) lanzó una voz de alarma que pocos se atrevían a cuantificar con tanta crudeza: Bolivia no está ante una crisis pasajera. Tras 34 días consecutivos de bloqueos en distintas regiones del territorio nacional, el país enfrenta un deterioro económico cuyas consecuencias se proyectan mucho más allá del levantamiento de las barricadas.
Eduardo Olivo, presidente de la CNC, fue categórico al evaluar el panorama: la recuperación de sectores estratégicos como la industria, las exportaciones y el turismo podría demandar más de doce meses. No es una estimación pesimista, advirtió, sino la conclusión de analizar lo que los números del presente todavía no reflejan.
«Económicamente el país está cayendo en un hoyo de donde no vamos a poder salir en los próximos meses. Tal vez demore más de un año recuperar el lugar en donde estábamos antes de que empiecen los bloqueos.»— Eduardo Olivo, presidente de la Cámara Nacional de Comercio
- $50M Pérdidas por día
- 34 Días de bloqueos
- +1 año Tiempo estimado de recuperación
El daño que los balances aún no capturan
Uno de los elementos más preocupantes del diagnóstico de Olivo es precisamente lo que no aparece en las cifras actuales: el incumplimiento de contratos comerciales —muchos de ellos con contrapartes internacionales—, la pérdida de mercancías varadas en las rutas cortadas y el quebranto financiero de cientos de transportistas que llevan semanas sin generar ingresos.
El dirigente empresarial subraya que los cálculos que circulan hoy sobre las pérdidas son, en el mejor de los casos, una fotografía incompleta del desastre. Las cadenas productivas, una vez fracturadas, no se rearticulan de un día para otro. Los clientes externos no esperan indefinidamente, y cuando un contrato se pierde por incumplimiento, la recuperación de esa posición en el mercado puede tomar años.
Naturaleza política de las protestas
Olivo también se pronunció sobre el carácter de las movilizaciones. A su juicio, las demandas planteadas por los sectores que sostienen los bloqueos son de naturaleza política, lo que añade una capa de complejidad adicional a la búsqueda de salidas negociadas. Desde el sector empresarial se observa con preocupación que la prolongación del conflicto responde a lógicas que trascienden las reivindicaciones socioeconómicas tradicionales.
«El daño económico que se está evaluando hoy no considera las afectaciones futuras que tendrán las empresas y los distintos actores de la cadena productiva.»— Eduardo Olivo, presidente de la CNC
La CNC llama a restablecer la paz
La Cámara Nacional de Comercio cerró su pronunciamiento con un llamado explícito a las autoridades del Estado para que adopten las medidas que la Constitución Política franquea a fin de restablecer el orden y la circulación en el país. La institución expresó su respaldo inequívoco al sistema democrático y apeló a la responsabilidad de todos los actores involucrados.
«La CNC apoya a la democracia. Pedimos a las autoridades retomar la paz en el país y analizar las herramientas que establece la Constitución Política del Estado para restablecer el aparato económico y permitir que la tranquilidad vuelva a los bolivianos», declaró Olivo.
El mensaje del sector comercial es claro: cada día adicional de bloqueo no suma costos linealmente, sino que profundiza un hoyo cuya salida se vuelve exponencialmente más difícil. Bolivia, en su ya frágil momento económico, no puede darse el lujo de prolongar indefinidamente una crisis que golpea con especial dureza a los eslabones más vulnerables de su economía.