El Gobierno de Bolivia anunció la transformación total del sistema de peajes con la implementación de tecnología de cobro digital en 169 puntos del país, un cambio estructural que apunta a eliminar las tradicionales casetas, reducir la evasión y duplicar los ingresos destinados a la red vial nacional.
La medida fue presentada por el ministro de Obras Públicas, Servicios y Vivienda, Mauricio Zamora, tras una misión oficial en Brasil donde evaluó modelos de peaje inteligente ya aplicados en la región.
Bolivia apuesta por el peaje digital y elimina el modelo tradicional
El nuevo sistema reemplazará el cobro manual en efectivo por un modelo automatizado de “flujo libre” (free flow), que permite a los vehículos circular sin detenerse mientras el sistema registra el paso mediante sensores, cámaras y plataformas digitales.
Este cambio no solo busca mejorar la experiencia de los usuarios, sino también corregir debilidades estructurales del sistema actual, como la fuga de recursos, los cuellos de botella en rutas clave y la limitada capacidad de control estatal.
Cómo funcionará el nuevo sistema
El modelo de flujo libre operará mediante:
- Identificación automática de vehículos
- Registro digital del tránsito en tiempo real
- Cobro electrónico sin contacto
- Centralización de datos para control y auditoría
Con esto, el Gobierno pretende construir un sistema más eficiente, transparente y alineado con estándares internacionales.
Referencia internacional: tecnología aplicada en Brasil y Chile
El proyecto toma como base experiencias regionales consolidadas. Durante su visita a São Paulo, Zamora sostuvo reuniones con la empresa Kapsch TrafficCom, firma austriaca especializada en soluciones inteligentes de transporte.
El sistema que Bolivia busca implementar es similar al modelo chileno, donde el peaje sin barreras ha permitido mejorar la fluidez vehicular, optimizar la recaudación y reducir los tiempos de tránsito en autopistas de alta demanda.
Meta económica: duplicar la recaudación anual
Uno de los ejes centrales del proyecto es el incremento de ingresos. Actualmente, el sistema de peajes en Bolivia genera alrededor de 100 millones de dólares al año.
Con la digitalización, el Gobierno proyecta duplicar —o incluso superar— esa cifra.
Por qué aumentaría la recaudación
El aumento se explica por tres factores clave:
- Eliminación de la fuga de efectivo en cobros manuales
- Registro completo del tránsito vehicular
- Cobro en ambos sentidos de circulación, actualmente limitado en varias rutas
Estos recursos, según el Ejecutivo, serán destinados íntegramente al mantenimiento y mejora de carreteras.
Impacto operativo: menos casetas y reconfiguración del sistema laboral
La modernización implicará también una transformación operativa. Las casetas físicas tenderán a desaparecer y el sistema requerirá menos personal dedicado al cobro manual.
El ministro Zamora reconoció que este cambio reducirá la dependencia del modelo tradicional, aunque no detalló aún un plan específico para la transición laboral de los trabajadores vinculados al sistema actual.
Este punto se perfila como uno de los principales desafíos sociales del proyecto.
Beneficios adicionales: fluidez, medioambiente y equidad
Más allá del impacto económico, el nuevo sistema introduce ventajas estructurales:
Mayor fluidez vehicular
La eliminación de paradas reducirá los embotellamientos en carreteras troncales.
Menor impacto ambiental
Menos detenciones implican menor consumo de combustible y reducción de emisiones.
Equidad en el cobro
El pago en ambos sentidos distribuye de manera más justa el costo del mantenimiento vial entre los usuarios.
Incertidumbres: inversión, plazos y ejecución
Pese al anuncio, el Gobierno aún no ha definido:
- Fecha de inicio del proyecto
- Monto total de inversión
- Modelo de financiamiento
- Cronograma de implementación
Tampoco se ha precisado si el sistema será gestionado completamente por el Estado o mediante alianzas público-privadas.
Estas definiciones serán clave para determinar la viabilidad y el ritmo de ejecución del proyecto.
Conclusión: una transformación estructural con alto impacto nacional
La modernización del sistema de peajes marca un punto de inflexión en la infraestructura vial boliviana. No se trata solo de un cambio tecnológico, sino de una reconfiguración del modelo de recaudación, control y gestión de carreteras.
Si el proyecto logra ejecutarse con eficiencia, Bolivia podría avanzar hacia un sistema más transparente, sostenible y alineado con estándares internacionales. Sin embargo, su éxito dependerá de factores críticos como la implementación técnica, la gestión de la transición laboral y la claridad en el financiamiento.
El desafío no es menor: transformar un sistema históricamente manual en una plataforma digital de alcance nacional.